"Duele decirte adiós"

Luego de que escupieras de tu boca las palabras “ya no te amo” busque insaciablemente la manera de volver contigo y sentir tu cuerpo cerca del mío siendo uno solo una ves mas.

Al sentir tu constante despecho y tus frases de “no volveré nunca”, lograste formar en mi una rabia indescriptible fomentada más aun por los recuerdos de tus mentiras de amor eterno y promesas falsas (porque tu no juras).

Una noche de insomnio, soñé contigo y logré sentir tus labios (igual como tú una ves me confesaste) alcancé a percibir el aroma de tu pelo y mi mente echo a volar miles de recuerdos y frases que una ves me hicieron sentir el hombre más afortunado del mundo.

Desperté con una frase que me dijiste nuestra ultima noche juntos, sólo te pedí un beso y respondiste con un “si, todos los que quieras”, haciéndome sentir que eras mía, que me pertenecías, todo era una vil mentira y ahora pagarías.

Me levanté de la cama y dirigí mis pasos hacia tu casa, al llegar divise la luz prendida de tu habitación y sólo escale la pared, irrumpí sigilosamente en tu habitación y te divise en tu cama, dormitando como el ángel que pretendías ser.

Me acerque lentamente a los pies de tu cama y saque uno de tus pañuelos con los cuales amordace tu boca, despertaste y abriste tus ojos, de inmediato empezaste a llorar pero no pudiste gritar, era un momento perfecto.

Lleno de rencor, lleno de ira y lleno de venganza comencé apretar tu cuello fuertemente, aumentaba la fuerza al recordar tus besos falsos, cada ilusión destruida era una gota más de sangre que se te escurría desde tus labios, esos labios de los cuales me enamoré, amé ver tus ojos desorbitándose cada ves más, esos ojos que me mintieron durante meses, esos ojos negros en los cuales veía desvanecer tu alma en mil pedazos… pero.. QUÉ?? OJOS NEGROS?? Pero si tus ojos son café oscuro, en quien tengo las manos puestas???.

Me aleje de un salto sobre la cama, el cuerpo sobre la cama no se movía, no mostraba signos vitales, miré a todos lados y con horror dirigí mi mano hacia el interruptor de luz, al presionar el botón y ver como la luz iluminaba la aviación ví con horror el cuerpo inerte que yo mismo había asesinado, ERA YO !! ME VI MUERTO EN MI PROPIA CAMA, ESTRANGULADO POR MIS PROPIAS MANOS.

Entré en un shock, me dí vuelta y al mirar mi reflejo en el espejo no pude reconocerme, el odio y el sentimiento de venganza contra ella, había cegado mi mente y me llevó a mi propia muerte. Toda la rabia sin sentido acumulada dentro de mi me llevó acabar con mi vida lentamente. Me acosté al lado de mi propio cuerpo sin vida y al cerrar los ojos sentí como escapaba de este mundo y me encaminaba al viaje eterno, el único viaje eterno, el único viaje eterno pero sin ti.

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